“Qué pobres tan ricos” es una telenovela mexicana reciente. En
ella se plantea la relación entre dos familias: una adinerada, con
reconocimiento entre las clases altas del país y la otra empobrecida, sin
abolengo.
En la historia, la familia de dinero (los “Ruíz Palacios”)
queda en ruina a raíz de un fraude que de manera ilícita, le imputan al hijo
mayor de la familia. Ante ello, la familia Ruiz Palacios debe mudarse a vivir
con la familia “Menchaca” (que vive en pobreza). Mientras esa situación se
desarrolla, ambas familias se enfrentarán a una serie de vicisitudes que les
hacen repensar el mundo los unos de los otros.
No obstante, hay matices que convendría clarificar. La familia
Menchaca no representa la visión “clásica” de la pobreza (por llamarle de algún
modo), donde no se tiene nada para comer, ni se cuenta con un techo donde vivir
e incluso se practica la mendiguez (que, dicho sea de paso, es una visión que
regularmente tienen las personas en México acerca de “la” pobreza). Por el
contrario, los Menchaca se ganan el pan “día a día”, trabajando en una fonda
que tienen instalada en su misma casa. Los Menchaca no son los pobres “clásicos”,
son los pobres neoliberales: que trabajan duramente todos los días sin lograr
construir un patrimonio a futuro.
Por otra parte, los Ruiz Palacios representan a la sociedad
de “la high” en México: con una
fortuna de varias generaciones atrás, dueños de un emporio editorial que genera
altas ganancias, propietarios de departamentos en Nueva York, aviones privados
y yates, “buenos samaritanos” al ser caritativos en asociaciones cristianas
(más por estatus que por buscar la redistribución económica). No obstante,
también hay una serie de valores morales que caracterizan a la familia Ruiz
Palacios: consumistas desmedidos, inconscientes del prójimo (pues no ven al
desposeído como sujeto activo sino como receptáculo de dádivas), engreídos con
actitudes “fresas” y de “mirreyes”.
El culebrón mexicano refleja, de entrada, algo sumamente
difícil de suceder en la realidad. Apoyándome en Pierre Bourdieu, podría
decirse que en el espacio social es de suma improbabilidad la mezcla de una
familia rica con una pobre (por ello, recordemos, también el amor tipo “María
la del barrio” es igual de surrealista). Pero según la ficción de televisa, eso
es posible.
La serie televisiva invoca así ideas construidas sobre “el
ser pobre” y “el ser rico”. De tal forma que los pobres resultan aptos para
amar, ser bondadosos, comprensivos, buenos católicos, trabajadores, con
dignidad, honrados, etc.; mientras los ricos suelen ser avariciosos, poco
solidarios, egoístas, interesados, entre otros. Y el drama se resuelve cuando
los ricos aprenden el “valor” de la pobreza: se convierten en buenos ciudadanos
casi por ósmosis.
El problema no viene “de oquis”, por el contrario hay todo
un respaldo de tiempo y espacio para que el contenido de esta telenovela se
transmita justamente ahora. País: México, año: 2014. Vivimos tiempos difíciles
en la nación, tiempos de desempleo, de ruptura del tejido social, de crisis
económica. Tiempos en los cuales el gobierno promueve el emprendurismo como
salida de la crisis. Tiempos en que por todos lados se nos bombardea con la
idea de que somos responsables de nuestro destino y, por tanto, responsables de
nuestro pasado y presente. Tiempos en que “echarle ganas” no es sinónimo de
tener un empleo de calidad sino sinónimo de contar con trabajos desregulados, “que
te sacan de tu zona de confort” y “te ayudan a ser creativo”. Momentos en los
que el capital financiero del extranjero desgarra nuestras tierras y explota
nuestros ductos petroleros.
Es por ello que “Qué pobres tan ricos” se vuelve tan
conveniente para una lógica neoliberal que se impone casi con sentido
mesiánico. Lo peligroso radica en perder de vista esto y asumir que ser pobre (emprendedor,
que le echa ganas todos los días echando su trabajo en un costal con amplio agujero)
es mejor que ser rico (o, dicho de manera mortal: contar con seguridad
patrimonial). Entonces, bajo el estandarte de televisa, ¿usted se considera
pobre o rico?



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