Hoy
me topé con un nuevo videoblogger, un chavo que se presenta a sí mismo como “Caldito
de Pollo” (aquí la liga de su canal: https://www.youtube.com/channel/UCdw0Scjspi5wxHj1f6Sj-DA).
Me llamó mucho la atención que el chico
se haya dedicado a armar un vídeo denominado “La Ley de Telecomunicaciones en 3
puntos”, donde pretende crear conciencia a la población respecto a las
recientes reformas en México y cómo nos afectarán (la frase con la que abre el
video me resulta por demás significativa: “Si
no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno”). El
hecho es ese, pero: ¿qué hay detrás del hecho? Este video fue subido a la red
el 14 de julio de este año (es decir, lleva prácticamente cuatro semanas
circulando). Al momento registra 112 visitas, 5 likes y 0 dislikes. Sin
embargo, no es eso lo que más llama mi atención.
¡No
hay un solo comentario de las personas que utilizan YouTube!, ¡no hay uno solo!
Y me pregunto, ¿será este un reflejo, a muy pequeña escala, de que hace falta
promover y nutrir nuestra cultura de debate? Pongamos esto en perspectiva.
En
semanas pasadas se armó un revuelo en redes sociales al correrse la noticia de
que dos de los bloggeros más populares en México y América Latina, habían sido
estafados por su representante legal. Las cuentas a las que me refiero son las del popular “Werevertumorro” y “Yuya”.
Si
uno busca en YouTube el sufijo “we”, el primer resultado en la lista de
posibilidades es “werevertumorro” (esto habla del alto número de búsquedas que
este canal ha registrado en la red social de videos más utilizada). Werevertumorro
es un canal con material creado por un grupo de jóvenes cuyo objetivo principal
es el entretenimiento. “El Werever” registra, al día de hoy, un total de 8,550,127
suscriptores (el canal oficial del gobierno de México está por debajo de los
33,000 suscriptores). Este dato, absurdamente comparado quizás, ¿podría estar
hablando acerca de los intereses mediáticos e informativos de las y los
mexicanos?, ¿o es a caso innecesario realizar esta observación? De ser así,
¿qué otras preguntas podríamos hacernos para adentrarnos a este fenómeno?
Entre
tanto, el canal oficial de la actual presidencia de México (Enrique Peña) no
permite realizar comentarios sobre los videos que se publican en su sitio. Por
otra parte, el último video subido por Werevertumorro (con fecha del siete de
agosto del presente, hace casi una semana) tiene 1,304,460 visitas, 66,112 likes y 3,644 dislikes, aderezado con cerca de 7,500 comentarios). ¿Hablan las
cifras por sí mismas?
Imágenes del sitio Werevertumorro y del principal portavoz.
Si
bien es cierto que estos datos no terminan con la discusión, me parece que
invitan a reflexionar a este respecto. Bien podría argumentarse que el hecho de
que la gente comente, no dice nada, ¿no sería entonces necesario revisar “lo
que dice la gente” y analizar el contenido de ello para comprender un poco
acerca de los elementos que en México tenemos para hablar, discutir, debatir,
construir espacio público?
Hablemos
del caso de Yuya, joven mexicana cuyo eje temático se centra en los consejos de
belleza, manualidades, repostería y otra serie de cosas que podrían ser
catalogadas como “dulces” y culturalmente “propios de una chica” (aquí habría
que mirar un poco con lentes violetas para no edulcorar falsamente un hecho en
apariencia normal). Yuya, otra “joya de la corona” de YouTube, registra al día
de hoy 7,446,671 suscripciones. Su último video (subido a la web el ocho de
agosto de este año), registra ya 1,270,155 visitas, 67,978 likes y 1,841 dislikes.
¿Qué número de comentarios? 3,259.
La popular "Yuya" en uno de sus videos sobre peinados.
Hace
un par de días, quien ocupa (¿usurpa?) hoy la presidencia de México envió un “mensaje
a la nación”, cuyo video en YouTube (con fecha del once de agosto pasado),
registra 13,950 visitas y, para no desentonar el tono autoritario, no permite
ni comentar, ni dar like o dislike. Como diría Kiko del Chavo del
8: “¡Qué cosas!, ¿no?”.
Entiendo
perfectamente que la variedad de temas abordados entre los videobloggeros
mexicanos es cada día más y más amplia. Quizás estas observaciones constituyen
un análisis sin sentido y poco fundamentado. Se me ocurre que podemos ir a un
ejemplo un poco más ad hoc.
“El
Pulso De La República” es un popular sitio de noticias expresadas con sarcasmo
por Chumel Torres, un videoblogger que también busca informar a la población de
manera entretenida. Chumel registra casi una décima parte del total de
suscriptores de Yuya (745,538 seguidores del pulso en total). El último video
del noticiero expresado en tono de mofa, es del lunes pasado (misma fecha en
que el equipo peñanietista subió su “mensaje a la nación”). “El pulso”, en su
último video, registra al día de hoy un total de 266,782 reproducciones, 26,105
likes, 404 dislikes y 1,508 comentarios.
Chumel Torres en "El Pulso De La República".
¿Es
a caso que tenemos una cultura cívica de debate débil? O, por el contrario,
¿manifestamos un hartazgo a las formas tradicionales y autoritarias de
no-promoción del debate?, ¿qué pasaría si la presidencia de la República permitiera
comentarios, likes y dislikes?, más aún, ¿por qué no los
permite? No sé, me parecen preguntas pertinentes en un contexto de
democratización permanente. Después de todo, si se habla de transparencia en la
rendición de cuentas, ¿por qué no hablar de ella en materia de interacciones sociales
en la red de internet?




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